Cefaleas

Sin duda es la principal patología en la especialidad de neurología. Su prevalencia se estima entre un 15 a 18% de la población. Se denomina migraña (origen anglosajón) o jaqueca (origen árabe) a las crisis de cefalea de aparición repentina, con pródromos o auras, síntomas neurológicos acompañantes, vegetativos, disautonómicos, y alteraciones sensoriales o neurológicas transitorias. Afectan más al sexo femenino en una razón de cuatro a uno. Por lo general se inician en la pubertad y tienden a disminuir durante el periodo climatérico. Las presentaciones de las crisis son variables y por lo general aparecen durante la vigilia.

Un porcentaje menor de crisis más severas( cefalea de Horton) se presentan durante el sueño no REM ( es decir no profundo), son invalidantes y requieren manejo en salas de urgencia. Se definen como canalopatías de calcio y a la fecha se han identificado unos cinco genes distribuidos en tres cromosomas autosómicos.

Las cefaleas plantean problemas de salud pública por su alta prevalencia, autoconsumo de analgésicos en altas dosis por largos períodos, ocasionalmente pueden ser la manifestación de una enfermedad sistémica (vasculitis autoinmunes) o comorbilidad con otras patologías neurológicas. Esto plantea como profesional un desafío semiológico para definir los diferentes síndromes clínicos y la cefalea de rebote, causada por la autoingesta de analgésicos por parte de los pacientes.

Se estima que en la mitad de las consultas de urgencia, está presente la adicción a los analgésicos. Los casos más severos son los derivados de la ergotamina, de venta libre, sin receta y de  bajo costo. Afecta a todas las razas por igual, su distribución es universal y compromete a todos los niveles socio culturales. Es sin duda un problema relevante por la mala calidad de vida de los pacientes, sus familias, la pérdida de horas productivas de trabajo y actividades sociales. Las cefaleas son un gran desafío para los clínicos, controlando los factores gatillantes, uso de medicación profiláctica y manejo agudo de las crisis con medicamentos y medidas apropiadas que ponen como desafío principal modificar hábitos de vida tanto a la hora de trabajar, dormir o alimentarnos.